Ser Tygor Wyl

Último miembro de una casa prestigiosa de Dorne. Ahora espada juramentada de los Auslinger.

Description:
Bio:

Un individuo sumamente interesante.- Aldrich

Portador de El Aguijón del Escorpión.

Citas

No me malinterpretéis: me encanta la perspectiva de una buena pelea y de una borrachera. Pero, amigo mío, las mujeres me gustan mucho más.

Relatos

Inesperado salvador.

“¡…y por supuesto, maté a esa mala bestia!¿Qué otra cosa podía hacer?”

“¡Qué romántico!”,pensó Lady Janna. Sus ojos, cubiertos por un velo, se posaban llenos de admiración sobre el bello rostro de su captor. Se imaginaba bailando con él en salones de suelo de mármol, sujeta por los brazos del gallardo bandido, pero en la vivida imaginación de la muchacha no era un bandido sino un Lord, mientras un circulo de envidiosas damiselas les miraban completamente desconsoladas. Cerró sus ojos, breve e inconscientemente, permitiendo que su ensoñación ocupara sus mente. Jason miró de reojo, pudiendo ver a tan corta distancia sus hermosas pestañas oscuras. Sonrió, consciente del efecto que su historia estaba teniendo en la cándida damisela. Era ciertamente hermosa, pensó, admirando desvergonzadamente la figura de Janna. Hacía tres dias del secuestro de la joven, el plan era sencillo en su concepción: capturar a la joven en uno de sus habituales paseos a caballo y pedir un rescate al afligido padre. Ahora todo parecia confuso, Jason quedo prendado de la joven y en esos tres días la protegió de todo mal. Sus compañeros no se encontraban muy lejos, era de noche y habian acampado. Un graznido devolvió a ambos caminantes a la realidad, y Jason desvió la mirada con rapidez cuando su acompañante abrió sus grandes ojos esmeralda y le dirigió una dulce sonrisa.

Jason hacía ver que examinaba el bosque por el que estaban paseando. Su segundo al mando le había advertido que últimamente se había vuelto poco seguro pasear por allí para los de su calaña, pero Jason había dejado escapar un bufido de desden cuando se le dijo que el paseo de esa noche era desaconsejable si querian pasar desapercibidos. ¡Tonterías y memeces! Estos bosques eran como su propio hogar para él, ningun grupo de guardias iba a echar a perder un paseo nocturno con Lady Janna. De todos modos, estando su segundo y su propio guardaespaldas Grigor, un tipo enorme, ningun grupito de soldados iba a causarles ningún problema. De todos modos, la delgada cota de mallas que llevaba bajo su capa y chaqueta de monta era una sabia precaución, sólo por si acaso; y ya era hora de regresar al campamento.

Jason se detuvo súbitamente. Hizo esto después de haber mirado de reojo el pequeño campamento para comprobar la posicion de sus dos compañeros. Desafortunadamente para Jason, la posición de sus compañeros era boca arriba, mirando el follaje, con la garganta abierta y ensangrentada por un gran tajo. En un instante el bandido tuvo la espada en la mano¡ Eso no lo había hecho un hombre!

Si el hombre que estaba tras un roble hubiera sabido lo que pasaba por la mente del bandido, hubiera sonreído con malicia. Por el momento se conformaba con observar queé iba a hacer su presa ahora, la espada con la había despachado a los otros dos apoyada en la tierra. El bandido necesitó unos segundos para verle en el bosque, enfundado en ropas de cuero parduzco como iba. Viendo dónde se había posado la mirada del bandido, y sin haberse percatado aún del peligro inminente, Lady Janna sólo veía otra situación romántica. El hombre del árbol era increiblemente guapo, después de todo. Bien afeitado, con una cabellera oscura que llegaba a sus hombros, dando una sombra complementaria al oscuro cuero.

El dorniense decidió que ya era bastante y clavó el filo de su espada en el ojo derecho de Jason. Retiró la espada antes de que el cuerpo del bandido cayera, y se acerco con confianza hacia la aturdida damisela, que empezaba a sentir la urgente necesidad de apoyarse en algo para no desmayarse. Se permitió imaginarse a este héroe llevándosela a su casa en a lomos de un elegante corcel. Sabía que era eso lo que los nobles fuera de la ley hacían, segun las historias de los bardos.

Se sintió sorprendida al descubrir que, mirándolo de nuevo, el noble fuera de la ley no parecía sentir necesidad de llevar puestos los pantalones en aquel momento.

Ser Tygor Wyl

A Song Of Ice and Fire and Axes Sezhed