Aldrich Auslinger

Hijo pequeño de Lord Auslinger, prometido con Lady Harte

Description:

Adolescente de 12 años, camino de su decimotercer dia del nombre. A sus 8 años era un chico enclenque y paliducho pero, tras ser nombrado escudero de Ser William, esto va camino de cambiar (poco a poco, eso sí). Ahora su figura es más atlética; su rostro es de rasgos delicados y bien formados, siendo considerado hermoso más allá del criterio de su madre. De pelo blanco como la nieve, de ojos de color indigo e imberbe.

Bio:

Citas

Estoy convencido, Ser William, de que su padre le educó a usted con unos modales impecables, pero ahora ¿haría el favor de quitar las botas de la mesa de nuestro anfitrión…? Gracias, es usted todo un caballero

Esos Colinas no son la compañía que desearía para nuestra hermana, pero los prefiero a que esté sola; la soledad es una mala consejera.

Habilidades

Agilidad:3

Brio:3

C.A.C:3

Constitución:3

Engaño:4(1b Mentir)

Estatus:3

Idioma:4(común)

Ingenio:3

Percepcio:4(1bEmpatia)

Persuasión:5(1b seducir, 3b cautivar, 1b convencer)

Picaresca:1(no se le da bien al pobre eso de ir urgando en bolsillos ajenos)

Voluntad: 4(1b Dedicación)

Cualidades: Sangre valyria, atractivo, cortés, negociador hábil, carismático(cautivar) y elocuente.

DEFENSA:10 DEFENSA DE INTRIGAS:12 COMPOSTURA:12

Relatos

“Llevo tiempo observándoos, en silente devoción, en el patio, secretamente. No hago bruscos movimientos que pudieran delatarme, alertaros y estropear mi inocente pasatiempo. Cada imagen es un regalo para mis ojos abiertos, deleitándose en la contemplación de vuestro semblante sereno, ensombrecido en ocasiones por alguna pena tan secreta como yo. ¿Que os aflige, pequeño? ¿Podría ayudaros yo? Si vos me dejaseis os escucharía, acariciándoos el cabello con ternura y con pasión, acogiéndoos en mi pecho. Pero para que fuera perfecto, yo no tendría que ser yo…

En ocasiones me descubro siguiéndoos y lucho contra la tentación de aproximarme y, retirándoos vuestros níveos cabellos, besar fugazmente vuestra nuca y esconderme de nuevo. ¡Sería tan tierno y tan osado acariciaros con mi aliento! No negaré que os espió por la ventana de la torre, como un ladrón, porque no hay mejor oro, niño mio, que el que tan enfermizamente ansío, prendido de vuestro pelo. ¡Cuantas veces lo imagino recorriéndome el cuerpo como un manto divino! Dudo que pudiera curarme la obsesión terrible de sentiros, de veros en mis sueños, vuestra carne sobre la miá, dejando el pudor tirado por el suelo, como mudas de piel antigua de dos serpientes, dos dragones en celo.

A veces pienso que buscáis provocar a esta,vuestra discreta sombra del despacho, cerrando las puertas, a sabiendas de que estoy dentro, aguardándoos. La mandíbula se me descuelga, al sentiros tan cerca y no poder tocaros. Extiendo una mano hacia vuestra rodilla, que apunta hacia mi nariz con descaro, y al instante la retiro. En mi posición acuclillada, es muy posible salir mal parado… Observé hoy con sorpresa que vuestras piernas, inquietas, amenazaban puntapié. ¿Os era ingrata de pronto mi presencia? Hubiera dado cualquier cosa por colarme entre esas columnas inquietas que resguardan el sagrado templo de mi placer y tu belleza…Me hubiera deslizado a gatas, felinamente, hasta vuestra silla; escalado con dedos ingrávidos vuestra sublime fisonomía, aferrándome a cualquier saliente, como un escalador desesperado.

Hoy os hubiera besado, pero estabais nervioso e impaciente y yo no tuve el valor de contrariaros… Os besé con los ojos como no pude con los labios.

Vuestro amante confeso”

Extracto del diario personal del maestre Dane, fechado alrededor del 295, en referencia a Aldrich Auslinger.

Encuentros al alba

Dane se despertó y abrió los ojos poco a poco, incorporadose se desperezo ligeramente, frotándose un ojo. Cuando su vista se acostumbro a la mortecina luz del alba ,vio a Aldrich, tendido a su lado ,en el lecho, tapado con la sábana. En su rostro se dibujo una pequeña sonrisa mientras contemplaba las facciones del joven imberbe que fuera su alumno. Aldrich siguió durmiendo con la boca ligeramente entreabierta, aunque su respiración era muy silenciosa, tenia una mano por encima de su frente y la otra extendida a lo largo de la almohada. Por su respiración parecía aun estar profundamente dormido.

El maestre volvió a sonreír tras unos segundos, continuo escudriñándole durante unos minutos más. Con dedos ingrávidos recorrió el pecho de Aldrich, la piel del muchacho era suave como la seda, pero para desagrado de Dane, unos músculos torneados habían hecho su aparición en él. Aun recordaba a Aldrich como un niño enclenque, de mirada tierna e inocente, una parte de él se negaba a dejarlo crecer pero era consciente de que no podía luchar contra la realidad. Sus dedos se detuvieron justo antes de llevar al ombligo, la piel de Dane ,tostada por el sol de su tierra, contrastaba con la piel clara de su amante. Aldrich no parecía moverse demasiado, a decir verdad, con su pequeña figura ocupa muy poco dentro de la cama, ahora estaba medio tapado con la sabana, no hacia falta mucho mas con las temperaturas de esta época. Una de las peculiaridades, que a Dane le encantaba, de su antiguo pupilo era la costumbre de este de dormir con el mínimo de vestimenta posible. Dane se preguntaba si cuando estaba por ahí con Ser William mantendría esa costumbre; esas pequeñas costumbres y curiosidades de Aldrich las atesoraba en su memoria.

El capricho de Lord Studs de enviar a su hijo, a servir como escudero, con William no le agrado en exceso. Comprendía los motivos del padre, conociéndole como le conocía, que incluso el menor de sus hijos debería de ser ungido caballero. Por suerte Lady Tatoon se aseguro que su pequeño vástago no se aventurara demasiado lejos. Con el paso del tiempo Dane había llegado a establecer algo mas que una relación de amistad con su alumno, como demostraba el hecho de que ahora este yazca en su lecho. Ambos eran conscientes de lo peligroso que era su situación, pero para Dane eso añadía un grato aliciente a su vida de maestre en el castillo. Siempre fue sutil en sus insinuaciones, un paso en falso hubiese tenido consecuencias terribles, y a pesar de su sangre dorniense, espero a obtener la aceptación del, por aquel entonces, prepuber alumno. Ahora había decidido un nuevo recorrido para su inquietos dedos, este se deslizo lentamente por los labios y el tabique nasal del muchacho. Su reacción fue engruñir ligeramente los ojos, pero apenas se removió, a pesar de que su piel reaccionó erizándose. Un hecho gracioso para Dane, que acaricio los níveos cabellos de su acompañante, esos mismos cabellos hacían que fuera una belleza exótica junto con sus ojos color índigo. Consiguió que la boca se le entreabriera un poco, como sí paladease el aire, antes de que su lengua se escondiera de nuevo. Acaricio ahora la faz de Aldrich, apreciando los rasgos delicados y bien formados que poseía, toda su belleza le pertenecía, a pesar de que Aldrich hubiese yacido con mujeres, su relación era mas profunda que el mero sexo. Considero normal que sintiera curiosidad por conocer al otro sexo, Aldrich poseía una libido precoz para su edad, con sus modales y su locuacidad, acompañados de su belleza física, podía poseer a quien se propusiera, no le cabia la menor duda.

Aldrich se removió un poco mas y frunció las cejas, por un momento parecía que se iba a despertar pero solo suspiro y siguió durmiendo. Acerco su nariz a su cabello, aspirando su olor, luego le beso en la frente, en el cuello y termino en las clavículas. Aldrich parecía reír de forma muda, y se movió, bajando un poco la barbilla al notar las cosquillas que le producía Dane, permaneciendo aun con los ojos cerrados alzo la cabeza instintivamente.

- No te vas a despertar nunca?- Dane, sonriente, le miraba a los ojos. Al escuchar hablar al Dane, Aldrich se removió ligeramente y entreabrió los ojos, alzo la mirada y sonrío al verle.

- Dulce bestia, que te haces de rogar ¿cuánto tiempo tendré que esperarte? – Seguro que estaba jugando con él. El muchacho se estiro un poco aun con él ligeramente sobre sí.

- Buenos… días… – Dijo Aldrich con voz amodorrada mientras se estiraba.

- Buenos son hasta ahora. – Le acaricio de nuevo el sedoso pelo.

- Vaya, no sé hasta que hora me dormí. Estoy cansado – Río pícaramente y se removió un poco mas)

- Después de lo de anoche… – Le acaricio el rostro con ternura.

- Sí… – Suspiró recogiendo los brazos y usando uno de ellos para acariciar la espalda de Dane.

Le colocó el pulgar sobre los labios, Aldrich dejo que el dedo entrara en su boca sabiendo lo que quería el maestre. Mordió suavemente el dedo, como si evitase que penetrara mas en él. Dane sonrío de nuevo ante la aparente negativa, le estaba provocando, lo sabia. Ejerció algo más de fuerza y Aldrich acabo cerrando los labios en torno al dedo, formando un apretado sello. Dane movió el dedo dentro de su boca, satisfecho con su pequeña victoria. Retiro el pulgar lentamente, desprendiéndose de un hilillo de saliva.

- Um… estaba bueno… –sonrío Aldrich- ¿Cuánto tiempo llevas espiándome?

- Bastantes minutos… – contempló su dedo pulgar- me resistía para no devorarte…

- ¿Te resististe? – Hizo un mohín- Que lastima, eso hubiese sido un buen despertar.

- Eres mi perdición… – besó los labios de Aldrich de manera breve-... cautivas mis sentidos…

- Supongo… – desvió la mirada- Que será mejor que me vista ya… ¿No crees? –a pesar de sus palabras no hizo el más mínimo gesto por levantarse.

- ¿ Que prisa tiene mi pequeño? – Le sujeto por la barbilla para obligarle a que le mirara- ¿Acaso quieres regresar ya a servir a William?

Aldrich Auslinger

A Song Of Ice and Fire and Axes Buran